Ella me habla con sus ojos
que me miran desde el alma
y hasta pierdo yo la calma
reflejada en mis sonrojos.
No lo digo por antojos,
lo que expreso es verdadero
y mirarlos, siempre quiero,
porque son color de miel
que me erizan más la piel
y sin verlos, desespero.
Ella sabe, cuando mira,
con sus ojos coquetones
que se alteran emociones
y mi corazón delira.
Si la veo ella suspira
pero nunca dice nada
y la creo, enamorada,
mas no sé de quién ni cómo,
pero cada vez que asomo
no me niega su mirada.
Cuando mira me complace
y enloquezco como un niño
pues me mira con cariño
y un poema siempre nace.
En mi pecho ella subyace
con la luz en su mirar
y hasta me hace suspirar
de pensar, que ella me quiere
y por dentro, mi alma muere,
con su miedo para hablar…