Desde la misma energía que nos sostiene y nos da la vida, hoy te digo:
que no estás sola, que yo estoy contigo.
Que tu bienestar y tu dicha lo sean también para todo el mundo.
Porque más allá de cada forma que nos distingue, todos somos polvo de estrella, y ese es nuestro destino; y por eso, en lo profundo…
todos somos uno.
Que tu dolor y tu sufrimiento no son solo tuyos, ni solo míos: son el destino humano que todos compartimos.
Que ninguna estrella se sostiene por sí sola, que nadie camina solo en este mundo.
Y así, desde la misma energía que nos sostiene y nos da la vida, hoy te digo:
que no estás sola, que yo estoy contigo.