Llevabas un maizal por cabellera,
en mi noche tus ojos, dos candiles,
un encaje tus gestos femeniles
y en tu cuerpo, de gozne la cadera.
Hembra de rompe y maja se dijera,
los ojos dos luciérnagas febriles,
los labios, pequeñísimos atriles,
y la voz que a la flauta oscureciera.
Los años galgos son, sordo el galope.
El amor ya no es bala ni es balada.
A tientas la memoria, da en miope.
El tiempo, barco, busca su ensenada,
y aquel amor que fue en cinemascope
será “tierra, humo, polvo, sombra, nada” .*
* Verso de don Luis de Góngora