Lúa Betancourt

Penélope

Estoy en tu tierra inabarcable, 
llueve y naufrago, 
cielo y mar me devoran. 

Un cíclope proyecta su infierno, acaricia tu dermis. 

Pero si la textura de tus ovillos cambiara, 
si tus sabios dedos se deslizaran sobre nuevos tejidos… 

¿Quién más reposará asido a tus pechos? 
¿Quién, con brazos inexpertos, 
abrasará tu cintura de nieve? 

¿A quién daré cuenta de mis derrotas? 
¿Quién gemirá el  
rosario eterno 
de mis  
ojos? 

Huye, para buscar mi victoria.