Nací
antes del ruido,
cuando el alma
todavía
no tenía nombre.
El silencio
me miró fijo
y me dijo
todo.
El tiempo
no caminó:
se desplomó
sobre mí.
Aprendí
que crecer
es perder
sin ruido.
Cada palabra
es un paso
sobre vidrio,
pero avanzo.
Amé
con el pecho abierto,
sin armadura,
sin regreso.
El miedo
siempre llega
después del amor,
nunca antes.
Perdí
lo que callé,
y lo que dije
demasiado tarde.
La vida
no enseña,
insiste.
Somos
recuerdos en práctica,
heridas
aprendiendo
a respirar.
El corazón
no olvida,
archiva.
A veces
el silencio
no es vacío,
es profundidad.
Me rompí
en lugares
que nadie ve.
Y aun así
seguí
verso
por
verso.
Escribo
para no endurecerme,
para no volverme
piedra.
Si caigo,
caigo
en palabras.
Si sigo,
sigo
escribiéndome.
Porque existir
no siempre basta,
pero nombrarse
salva.
Y aquí estoy,
verso
por
verso,
todavía vivo
en lo que digo.
escrito por:
Dani
©️ derechos reservados
22/01/2026