Un Surco marco la diferencia
al germinar un insólito Verso
que se planta por todo el universo
como testimonio de Vuestra herencia.
Lo acompaña su majestad el Beso
para recrear los labios de su boca,
en una intimidad que ambos toca
jurar y perjura, que es travieso.
El Verso se enamora de una roca,
acaricia su epidermis de diamante,
con las yemas de sus dedos de amante,
la talla, la pule , la provoca,
dialoga, le da vida y, la evoca;
por siempre vive, en el azul plancton
y, se nutre con el fitoplancton.
Ente, omnisciente Oceánica,
tienes la belleza volcánica,
de la creación de Pigmalión, en un fotón.