\"Está dedicado a quienes cruzaron,
a quienes no llegaron,
y a quienes siguen llevando en silencio
lo que el camino les dejó.\"
Llegó un hombre
antes que su nombre.
Su país
ya no le cabía
por dentro.
Se fue
cuando quedarse
dolía más.
No llevó maleta.
Llevó lo justo
para no morir.
Caminó fronteras.
Algunas
lo devolvieron.
Tomó entonces
los caminos
que se abren
cuando todo se cierra.
Pasó sin papeles.
Con el cuerpo
y el coraje
como único permiso.
Habló de una mujer.
La ayudó a cruzar.
Imaginó
que la mano
era la de su madre.
Cuarenta días después,
el desierto
decidió quedarse con ella.
Nadie cruza
sin pagar
con el cuerpo.
Jesús Armando Contreras.