En estos momentos ojeo el verso de un ciego,
Al mismo tiempo que trazo no sin culpa este poema,
Al mismo tiempo que ante el grisáceo disco olvído,
Y al mismo tiempo que mi querida patria borra su juramento de gloria.
Y más cosas que no me caben en la vanidad del lapiz pasan al mismo tiempo y en todos los tiempos.
El nacimiento que prefija un destino y la muerte que lo avala,
todo ya pasó.
Este poema ya lo escribí y el siguiente también si es que no me vuelvo oscuridad.
Y sé que si te tuve que despedir, por lo tanto, te volví a encontrar.