En estos momentos observo los versos de un ciego,
Al mismo tiempo que trazo no sin culpa este poema,
Al mismo tiempo que ante la grisácea luna olvído,
A la vez que mi patria extraña a su extranjera,
Y más cosas que no me caben en la vanidad del lapiz me pasan,
al mismo tiempo y en todos los tiempos.
El nacimiento que prefija inexorable destino y la muerte que lo avala sin remordimiento,
todo me sucede y me sucedió.
Es por eso que permanezco tranquilo y sereno ante el caos irrevocable de la vida,
ya todo lo hice.
Este poema ya lo escribí junto al siguiente, si es que no me vuelvo oscuridad.
Y sé, por lo tanto, que si te tuve que despedir, te volví a encontrar.