ENTRE MATÉ Y MI SOLEDAD
Entre el mate y mi soledad se hace largo el silencio, la bombilla pregunta lo que mi boca no se anima a decir.
El agua caliente despierta recuerdos, nombres que ya no pronuncio, promesas que se enfriaron como este termo a mitad de la tarde.
Tomo otro sorbo y me hago el fuerte, pero en el fondo del mate siempre queda algo amargo, como en el pecho.
La casa escucha, las paredes saben, que me acompaño solo para no extrañar de más.
Entre el mate y mi soledad aprendo a quedarme, a no huir de mí mismo, a entender que incluso en el vacío todavía sigo siendo hogar.