Anoche llovió.
Y mientras pasaba
me cuestionaba si allá donde tú vives también sucedía.
Anoche la lluvia versó sobre mi techo.
Le decía a mi alma que entre todo el caos le tenía una caricia.
Ve a dormir le decía.
En el soñar los dos escucharían chapoteos.
Uno al lado del otro.
Encontrarían en mi bramido lo necesario.
No pueden tenerse ahora.
Pero la lluvia insiste.