AELVA

Adan y el padre

Y aquí viene de nuevo...

Las tímidas lágrimas brotando en silencio,

La voz asfixiada conteniendo

todo aquello que logré mentir.

Todo aquello que ahogué 

para no sentir.

 

La voz infantil que grita

con un grosor que martilla en cada esquina.

Mientras el silencio predica con mi claridad.

Viendo en tu lo que un día fue un pilar.

Un guía que bien, abandono el curso tiempo atrás.

 

Gracias... Me lo dejaste claro hace años.

No hay más que detestes

Que ver tu reflejo frente al plano.

 

¡Mírame bien carajo!

Mírame y admite que estás arto,

Pues no basta con acribillar mis sueños de frente.

Y apuñalarlos de una manera tan natural y cautiva,

Ocultando todo rastro de vida.

 

Grita más...

Que no basta con este ruido

Acercate a puño cerrado.

Pues ya no soy un puto niño

(Derrumbado débil o con frío).