Si algún día me dejaras
y te fueras de mi lado
por azares del destino…
¡Vuela libre mi ala blanca
si te esperan otros brazos
que te ofrecen otro nido!
Si algún día no me vieras,
si algún día me marchara,
sin saber por qué camino;
no me busques en la senda,
ni tampoco allá en la casa
donde tanto nos quisimos.
Si una noche el sueño eterno
me arropara con sus brazos
tiernamente y en sigilo;
no me llores por un beso
que aparezca al recordarlo,
ni por todo lo vivido.
Si una tarde de verano
por el campo ves las hojas
que desprenden unos lirios;
no me pienses en pasado,
ni tampoco cuando lloras
porque yo estaré contigo.
Si en la noche ves la luna
que constante va creciente
serpenteando en el río;
nunca tengas una duda
que si me llega la muerte
tú estarás en mi suspiro.
Si caminas por el bosque
y te cubre la neblina
con un frío intempestivo;
nunca olvides esas noches,
ni tampoco aquellos días
que mi abrazo fue tu abrigo.
Si caminas por la playa
y te acuestas sobre arena
en un manto suave y fino;
nunca olvides la mañana,
ni la encantadora fiesta
que nos dieron unos mirlos.
Cuando leas mi poema
no te asombres ni te inquietes
por lo que en mis versos digo.
No te arrope la tristeza
mientras no llegue la muerte
porque aún yo sigo vivo.