En, del recuerdo, ese mundo
huele a nostalgia y agonía,
a dolor, melancolía
y a un amor, siempre profundo;
es un lugar donde, abundo,
sigue presente esa herida,
esa mujer tan querida
que te dio un adios rotundo;
es un mar calmo o violento
donde navega la mente,
un hurgar en el pasado;
y tu eres ese sediento
llora lastimosamente
y padece enamorado...