Me sobrecoge el infinito oscuro,
no me dará la muerte escapatoria,
ensordezco el temor por los que amo,
tengo un sueldo que el mes devora a ciegas
y la ilusión, con débil voz, me anima.
Me levanto a las claras y confío
que mi optimismo llegará a la noche.
Soy uno más de tantos que atraviesan
la tierra, cada vez más insegura,
uno más en el múltiple hormiguero
del gris anonimato de la prisa.
Sin embargo, me sé privilegiado
porque, a pesar de todo, te recuerdo
y entonces se me olvida lo sufrido.
Llego a casa. Te escribo algunas veces
cosas de ayer, de cuando fuimos novios,
y te emocionas como cuando un día
te supiste, por fin, embarazada.
De LA MAR QUE ME DISTE. 2021