SaborĂ­o Parreaguirre, Marco Antonio

Antes del sabor

Hablaré claro porque odio las galimatías. 

La he soslayado en ocasiones. 
Sin ambigüedad confieso que activa mi Eros. Describiré lo que veo aunque pese y sea \"demasiado honesto o gráfico\".

Tengo mis años encima y reconozco una actitud pedante y aún así eso me desafió. 
La notaba mirar a los demás casi con desdén. 
Y yo la miraba con precisión cazadora. 
Analizaba sus manos, sus ojos, el color de su cabello, su sonrisa poco esbozada, difícil de ver y encontrar. 
En los pensamientos más primitivos cerraba mis ojos e imaginaba el sabor de su piel y la suavidad de su tez. 
Mi vigor se magnetizaba al caminar a su lado; mi rigor era aquilatado por su mirada soslayada. Era una neblina. Densa. Aún sin sabor.

La serendipia fue golpeadora. Busqué placer y encontré clímax.
Reveladora. 
El frenesí y el descontrol alteraron mi autonomía.

Fue el último trago de vino, el primer sorbo de agua. El centro del postre relleno.