Son días de otoño,
viendo desde mi ventana el dolor del mundo,
como un castigo gratuito...
Pronto, el frío invierno,
se me presentará con tan solo un pensamiento:
Qué triste está el cielo...
Y luego este silencio,
que ni siquiera a la música la tengo como alivio,
cuando mi alma dice no puedo...
Esto es ya demasiado,
encontrarme con tanto desaliento en este sitio,
y tener que seguir viviendo...