Antonio Leyva

Adónde van

Adónde van

las almas que no contemplan,

o esas ráfagas de alma,

esos suspiros de noche.

 

Dónde están,

guardados,

los murmullos del recuerdo

que las voces de taladros

por años han apagado.

 

Adónde irán

las cenizas de mañana,

de la llama que se enciende

y se asoma invisible.

 

Que se van

cuando apenas se reflejan

en la luz de un parpadeo

que alumbran, mas no iluminan.

 

Aquí están:

la tierra, las piedras, el concreto,

en donde tatué mis huellas,

esculpiendo así mis sueños.