JAGC

E L T I E M P O

 El tiempo marca sus huellas en las cenizas nocturnas, en  la matutina nieve, en el humo de la hoguera y en la piel que el aire tiene.

 El tiempo deja sus huellas en la cabeza que piensa, en el corazón que late, en la prístina conciencia y en la ilusión del que nace. 

 El tiempo pone sus huellas en la fe que a Dios nos ata, en el amor si es posdata y en la visión de este mundo cuando los ojos nos atan.

 El tiempo planta sus huellas en la hueca calavera, en el corazón que espera y en el dormir cuando acecha para surgir como fiera.

 El tiempo une y distancia, en este mundo sin nombre, al niño al hacerse hombre, a la aurora con la noche, la verdad con el reproche y la oración con la duda.

 

JOSE ANTONIO GARCIA CALVO