Francisco Seoane

Primer Vuelo

Estaba sobre mí mismo,

Y mis alas podían tocar mi latido,

Calaba un calmo calor,

En la oscuridad de mi ritmo.

 

Sin saber qué soy ni por qué

Me confundo en húmeda sangre

Y al expandirme y romper cáscara

Se me revela a mi madre.

 

Empujo una vez más las plumas

Y trino desesperado por comida

Ella me sacia con una lombriz

Me aferro del pico a la vida.

 

Por un tiempo no entiendo más,

Sólo hambre y al verla, sosiego,

Ahora mis ojos no ven siquiera

Más allá del nido que ha hecho.

 

Pero un día me asomé fuera,

Estiré el cuello a lo desconocido,

Y me encandilaron sus verdes,

El sol empapado en el río...

 

Una tarde... llegó mi madre,

Me instó a saltar sobre la rama,

Y arrastrándome fuera con brío,

Moviendo en lección sus alas

 

Aguardó varios intentos,

Hasta que estuviese listo,

Y luego sin yo esperarlo,

Me empujó al abismo.

 

El puro terror me movió,

Hacia arriba con la corriente,

El aire tibio me acunaba,

Y me salvaba de repente.

 

Vi el fino borde del firmamento,

En un círculo de colores nuevos,

Y todo el mundo bajo mi vuelo,

Primerizo, frágil y pequeño.

 

Viré... siguiéndola en torpe aleteo,

Y entonces escuché un estruendo,

El cazador había errado a mi madre,

Y me dio a mí, en el último momento.

 

Un brusco dolor, y luego miedo,

Mi esencia llovió, estaba cayendo...

Mientras la luz de mis ojos se iba,

Pensé... oh, qué hermoso es el cielo...