Remendado con hilos de ilusión,
uniendo piel grisácea,
color de muerte en los días grises de septiembre.
En una noche de tormenta
un rayo te dio la vida,
y como caballos desbocados
empezó a latir tu corazón.
Ojos tan puros como los de un niño
en busca del ser amado.
Pero ellos no conocen la dulzura que hay en ti.
Ante sus ojos eres un monstro que causa temor,
que atormenta el espíritu del más valiente.
Eres el sueño y el tormento
de tu creador.