Frankenstein
No nació: fue armado con despojos,
miedos viejos, promesas sin piel,
predica orden desde el enojo
y llama verdad a lo más cruel.
Dice cuidar patria y familia,
pero vive del odio que da,
se alimenta de culpas ajenas
para no mirarse jamás.
No piensa: reacciona al ruido,
no dialoga: impone su ley,
confunde firmeza con grito
y poder con no ceder.
Necesita rostros marcados,
para existir debe excluir,
sin enemigos se vuelve vacío,
sin señal no sabe seguir.
Y al verse en espejos rotos,
culpa al mundo, no al reflejo,
no teme al daño que provoca,
teme romper su propio cerco.