He subido hasta montañas colosales,
he descendido por mortales precipicios,
he viajado entre selvas y glaciares
y no he podido verte en ningún sitio.
He visitado mil mundos innombrables,
he transitado mares desconocidos,
he frecuentado muchas gentes y paisajes
pero de nuevo te has escabullido.
He renunciado al todo y a la nada,
me he olvidado de virtudes y de vicios,
he ignorado el pasado y el mañana
y de pronto me he olvidado de mí mismo.
He visto la belleza cara a cara,
me ha golpeado la verdad como un ladrillo,
se ha consumido mi alma entre las llamas
del amor en el que tú me has convertido.