Cae la noche con dulce lamento
Cobrizas hojas murmuran al viento.
Lágrimas plomizas besan el suelo,
gotas que manan del gris cielo,
y oscurecen la tierra
con acuoso velo.
Sombras que arrastran por
los valles la melancolía:
mortaja fría envuelve los días.
Plácida entrega, suspiro final,
danza de toño,
eterna, estación inmortal.
Bailan las hojas, en grácil cadena
Vientos furiosos cantan a coro
en intempestiva escena.
Danza de otoño
cíclica condena.
Luce sus galas de bronce y oro,
de plata envejecida con
incrustaciones de jade
que brota por sus poros.
Pero tras sus riquezas
esconde su pena.
Aunque como avaro
oculta sus tesoros
bajo manta lechosa
de plumas rellena.
Danza de otoño
eterna condena.