FRANCISCO CARRILLO

UNO.

Era uno con su vida

solo un número al comienzo

un solitario que el tiempo

decidió unirlo en cifras,

era un número sin forma

sin curvas, un desdichado

una barra con un palo

el comienzo de las horas

de los relojes romanos.

 

Era un número apartado

por otros con mas figura,

uno solo en escrituras

en las tablas y en los cálculos

uno, no pintaba nada

pero al paso de los años

las cuentas no conseguían

dar su fruto, ser exactas

porque el uno hacía falta.

 

Entonces fue necesario

ese uno es las cuadradas

en decimales y en sumas

y en las restas hizo falta,

por sacar la cifra exacta

el uno multiplicaba

en millones siempre estaba

porque uno, solo es uno

y por uno, nada cambia.

 

Los demás del dos al cero

se dieron cuenta en seguida

que con uno se sabía

que era uno en el tablero

y uno era en la vida,

un solitario comienzo

una recta sin figura

era uno en escritura

para todos, el primero.