Carlos Baldelomar

+ DESDE EL CUARTEL +

Te escribo mis cartas
desde el mismo cuartel,
desde este cuarto
que sabe de memoria
la percha en que cuelgo mis lamentos,
igual a ese abrigo
lleno de insignias viejas
que nunca conquistaron
alguna promesa.

me conoce tan bien
que sabe dónde trazo mis ventanas
y hacia qué horizonte miro
cuando de noche me acuesto

ya sin nombrarte aprendió:
a descifrar tu nombre,

a desempolvar en las mañanas
la silla que siempre te aguarda.

He decretado
desaparecer los calendarios,
los relojes
los espejos.

Pero la noche
regresa irremediablemente, 
se vuelve fosa,

me aguarda en silencio,
y si digo silencio
es la herencia más parecida 
y más grande
que vos me dejaste.

Desde ayer
mis ojos ya no dicen mucho,

lo poco que dicen
son cartas urgentes
que vagan sin sobre,
y se pierden solitarias
despues del estruendo
como pobres
balas perdidas.