prosainefable

Resplandor

Un día tan ordinario,

el sol en su esplendor iluminó, 

aunque para ti ya era noche,

para mí fue el eterno resplandor. 

 

Fue en media conversación,

tu voz como una melodía santa

construyó con esencia el lugar

 que ahora considero casa. 

 

Así sentí nuestro primer encuentro 

fresco, dulce y sumamente tierno,

como tu alma, que es un cielo.

 

Fue oírte y saber que eras tú:

Quien que con ojos tersos 

escribió versos, pues incluso

en penas que estaban siendo dichas,

tu alma me atrapó por completo.

Fuiste caos, fuiste orden, 

fuiste mi mejor descubrimiento.