Detrás de una mirada hay un fusil
y un cuchillo en el gesto de un saludo.
Tras de un silencio, un anatema mudo,
y tras de una sonrisa, un proyectil.
Mil desengaños nos llevamos, mil
disgustos nos aprietan bien su nudo.
Pero la ingenuidad es un escudo
que aliena y hace al hombre más pueril.
Olvidamos con las compensaciones
y reanudamos nuestras relaciones
ilusionados una y otra vez.
Cuchillos, proyectiles y anatemas
no nos destruyen las estratagemos
de nuestra necesaria estupidez.
De CÁMARA OCULTA, 1993