Se perdió en la vida que luchó
incansable.
Quién va a ocuparse de encontrar
su ruta, si se extravió entre gotas
efímeras de agua.
Una mañana, lo encontré bebiendo en
una fuente y me muestra su cara
y se refugia como sol en mi costado.
Desde ese día,
se volvió tarde y se volvió noche
y una vez más
amanecía.
L.G.