Lucía gómez

DESDE ESE DÍA...

Se perdió en la vida que luchó

incansable.

Quién va a ocuparse de encontrar

su ruta, si se extravió entre gotas

efímeras de agua.

Una mañana, lo encontré bebiendo en

una fuente y me muestra su cara

y se refugia como sol en mi costado.

Desde ese día,

se volvió tarde y se volvió noche

y una vez más

amanecía.

L.G.