Mujeres que mi vida la llenaron,
llenaron de ternura y de caricias;
caricias que serían las delicias,
delicias, que de besos las bordaron.
Bordaron los ensueños que lograron,
lograron despertar de amor primicias;
primicias que serían las albricias,
albricias que mi vida iluminaron.
Sensuales me ofrecieron sus amores,
amores de romántica sirena;
sirena que posee los ardores,
ardores que forjaron gran verbena,
verbena que ofrecía los fervores,
fervores con pasión de diosa helena.
Autor: Aníbal Rodríguez.