Michaella
La noche
Cae la noche, se termina el terror y entonces puedo ser yo.
Cada sonido es fuerte pero armonioso, los perros que ladran, las sirenas de las patrullas que cuidan de la ciudad, el caer de las hojas de los árboles.
El sonido es fuerte y pacífico, es la calma.
Cae la noche y el terror de la luz se apaga, entonces los que gustamos de bailar en la oscuridad al fin tenemos nuestro vals.
En la noche nada es forzado, no hay necesidad de hablar con nadie, de fingir sonrisas, de recolectar alegrías que nunca fueron genuinas.
La noche es dura pero abraza, es fría pero acogedora.
La noche brilla bajo la luz de las estrellas, aunque esa hermosa luminosidad es visible sólo para pocos aficionados.
En la noche lloro, porque es el momento en el que puedo ser yo sin apariencias, incluso al verme al espejo no debo ser nadie más que yo misma.