Si nada es el árbol sin su raíz,
ni la flor sin su primavera,
si no hay siembra sin lluvia ni polen sin abejas,
y lo que no cae del cielo hay que ganárselo.
Como savia nueva que asciende
de la raíz a la última rama,
solo soy la forma
que me he dado en el tránsito silencioso
entre la raíz y el árbol.
Y en ese crecer
renuevo la fuerza del impulso,
abrazando cada instante...
siendo ya árbol.