Un manojo de surfinias
en el balcón de tu casa,
velan noches calle abajo
para verlo cuando pasa.
Déjale un ramillo fucsia,
bien prendío, sin más ná,
que con pétalos y estrellas
un caminito le hará.
¡Ay, la pena del suspiro
que dejas cuando se marcha!
Es rocío en las surfinias
del balconcillo de tu casa.
Claudio M. López ©