Se dicen cosas de mí.
Se pregonan historias futuristas y catastróficas,
donde se dibuja mi falsa sonrisa.
Quieren decirme qué hacer, qué decir, quién ser.
Hace falta una palabra en el diccionario
que pueda explicar lo que siento.
¿A dónde iré?
Cuando las flores del jardín olviden mi nombre,
y el camino transitado se aleje tras otros caminantes;
cuando la luna se esconda tras mis ojos
y la penumbra me cubra con su manto…
Ellos no lo saben,
pero
deseo ir donde el vacío de mi existencia
simplemente fluya,
como la gota de agua que cae en mi ventana.