El tiempo dibuja en el espacio
la rotación del reloj que va marcando
el día a día sin descanso.
Despierta al universo
con el soplo de sus fuerzas
paseándose en el etéreo,
danzando y volando hasta
desaparecer en el infinito.
Los hijos crecen sin darnos cuenta,
como también sin darnos cuenta,
se alejan para formar
sus propios nidos.
Estudios, grados y posgrados,
\"magna cum laudem\",
logros obtenidos...
proyectos empresariales
con grandes exitos...
es un eterno vaivén a la suerte.
Si al corazón llega el amor,
en el andar crecerá de tanto amar,
o se debilitará... esfumándose.
En los \"cruceros de la vida\",
nos encontramos encantadoras
personas que se convierten
en \"amistades de barcos\",
terminando en hermandad,
algunas como las olas del mar,
suben y bajan...y otras,
salpicadas de traiciones
o simplemente desaparecerán
sin decir adiós.
Las almas desagradecidas
olvidan favores concedidos
-dados sin esperar recompensas-,
sin importar valores ni sentimientos.
En el amanecer o en el ocaso,
tarde o temprano,
nuestros amados seres
abrirán sus blancas alas
buscando luz hacia la eternidad...
Y nosotros, si somos afortunados,
decimos a lo inevitable...
\"aquí te esperamos\",
pero a veces no hay oportunidad
para expresar...
\"Este es el final de nuestra travesía\".
Nhylath