No vine al mundo con respuestas,
llegué con las manos vacías
y la mente llena de abismos.
Antes de aprender mi nombre
ya dudaba del cielo,
antes de hablar
ya pensaba en el silencio.
La vida no se explica:
se enfrenta.
Cada día me ofrece un enigma
y me pregunta quién soy
cuando nadie me mira,
cuando el ruido se apaga
y sólo queda la conciencia respirando.
He entendido que el tiempo
no cura, revela.
Que la verdad no siempre ilumina,
a veces duele.
Y que la razón sin alma
es un espejo frío
donde el ser no se reconoce.
Camino sabiendo que pensar cansa,
pero no pensar destruye.
Que la fe no está en creerlo todo,
sino en no rendirse a la nada.
Que el amor no es certeza,
es riesgo,
y aun así vale más que cualquier lógica.
Soy filósofo cuando abrazo la duda
sin convertirla en miedo.
Poeta cuando nombro lo invisible.
Humano cuando acepto mis grietas
como parte de mi forma.
Porque vivir
no es encontrar el sentido,
sino merecerlo.
©️ derecho reservados.
Dani
20/1/2026