Deja que el viento lleve tú enojo;
así como la ira del que humilla,
doblegala de manera sencilla
con mirada silenciosa de tú ojo.
Blinda tu paciencia sobria con cerrojo;
la llave original que le diluye
elimina con las copias que destruye;
enfrenta al ignorante con arrojo.
El silencio es el verso más fuerte
para vencer el oprobio que arrima
si la defensa es como poema con rima.
Deja que el sol apague el viento
de aquel que se burla y vocifera
que el sofoco lo desespera.