Emiliano dv

“El beso que nunca di”

La primera vez que la vi quedé flechado.
Era hermosa: piel blanca, ojos color café.
Su cabello rizado jugaba con el viento, como si fuera libre.
Su sonrisa llenaba de luz su rostro.

Me pasé días pensando en ella.
Aparecía en mis sueños; nunca la pude sacar de mi cabeza.
Una noche, cuando llegaba cansado del trabajo, ella apareció.
Ahí estaba, parada, sonriente. No sabía cómo se llamaba,
pero verla me cortó la respiración.

Mi corazón latía muy fuerte, como queriendo salirse de mi pecho.
Torpemente la saludé, me dijo su nombre, y yo me enamoré.

Ella se quedó. La miraba todas las mañanas para alegrar mi día.
Era lo único que estaba en mi cabeza, un sentimiento hermoso.
La acompañaba a todos lados; lo único que quería era estar a su lado.

Pero nunca pude confesarle mi sentimiento,
nunca pude decirle que la amaba.

Un día fuimos a almorzar. Luego, ella, sonriendo y jugando conmigo,
puso un papel en sus labios que decía
que la podía besar.
Pero no pude reaccionar y dejé pasar esa oportunidad.

Todos los días me pregunto
qué hubiese pasado si la hubiese besado.
Saboreo la dulzura de sus labios en mi imaginación.

No le confesé lo que sentía, no pude estar con ella.
¿Será que ese fue mi destino
o será que la cobardía no me permitió confesarle mi amor?

Ella vive en mis recuerdos,
donde la sigo amando con desesperación.