Juan Roldan

La chispa preferida

Cansado el corazón, piedra caída

Se quiebra en su latido más profundo

Y al peso de la noche de este mundo

Se inclina, desnudado de su vida.

 

La voz que fue torrente, ya vencida

Apenas roza el aire moribundo

Y el sueño, que era luz, se vuelve humo

Escombro de esperanza desabrida.

 

Mas entre tanta ruina, un leve aliento

Se alza como rescoldo que no muere

Porfía en su rincón contra el tormento.

 

Porque aun del hombre roto se prefiere

La chispa que resiste el desaliento

Al mármol que presume y nada quiere.