Sombra en Cabildo y Juramento.
El arte... un cuadro más,
visto casi como un guiño,
en apuro, con tecnicismo ingenuo.
¿Habrían mis ojos entonces visto
simplemente un cuadro?
¿Un profundo sentimiento,
alguna negación de inocencia?
Porteña lógica de tanguero:
corazón muerto y arte.
Un museo de ojos cansados
donde ya no veía... contemplaba.
Sufridas calles de bandoneones,
como si fuese destino porteño.
Ojalá haber contemplado antes
el arte, mi vida, sin ello.