Fueron veinticuatro horas
una noche y todo un día,
de un encuentro amoroso
que jamás olvidaría.
Sucedió hace muchos años
era yo un adolescente
y ese día maravilloso
quedó grabado en mi mente.
Lo recuerdo todo el tiempo
me sucede muy seguido
y después de tantos años
nunca pasó al olvidó.
Fue un impacto tan grande
el que esa chica me causó,
que he vivido con su recuerdo
porque el tiempo no lo borró.
Cómo he deseado verla
pero no sé dónde buscarla,
solo me quedo su nombre
y su cara nunca pude orvidarla.
Siempre la recordaré
cómo un leve destello,
porque con ella viví
de mi vida el día más bello.
Alejandro Díaz Quero
Villa de Cura,14/01/2026.