Cuando lo Inconexo Toma Forma
Lo inconexo toma forma cuando fragmentos dispersos se encuentran y producen sentido, aunque sea por un momento. Ideas sueltas, recuerdos, emociones e impulsos que flotaban sin vínculo se encarnan en la experiencia, en el acto o en la palabra.
En ese instante, lo que parecía azar se vuelve visible, casi tangible, pero nunca del todo dominado. El cuerpo de lo inconexo es frágil, inestable, siempre al borde de dispersarse otra vez.
Es en ese movimiento, entre caos y estructura, donde irrumpe lo inesperado y la conciencia descubre que incluso lo disperso puede crear mundo.