Tú me dejaste, dulce, dos Legados –
Un Legado de Amor
Un Padre Celestial bastaría
Al tenerla la ofrecería;
Me dejaste límites de dolor
Amplios como el mar
Entre eternidad y tiempo
Tu conciencia y yo
E. Dickinson
Se parte hacia la muerte
desde el nacer,
dejamos al morir
los que nos tocó vivir,
nada es nuestro,
ni la vida ni la muerte,
somos un soplo en el viento de la existencia,
vano es tratar de dejar algo de este desconocido
que pensamos conocer en esta vida,
pudiendo haber sido cualquiera.
Lo sucedido en nuestra vida
es de todos.