Cuando la lupa se hace sol, transforma
mi mente metafísica en algo surrealista,
algo del sexo que no va a pasar, toma forma
esa humillación querida y materialista,
ese jugo gástrico indiferente e intermitente
entender que mi cuerpo grueso no es un espejo
imaginario, pero insisto en que sea caliente
sabiendo no realizable y eternamente complejo.
Advertir que el sexo no sabe a nada de miel,
que a la hora de la verdad, la boca de mamada,
como el dibujo del coño es la torre de Babel,
a mi pene no le cabe mayor duda... está congelada.
Y es que el problema personal, yo... solitario
y mis ganas de comunicación es bien nula...
¿cómo puedo comer un coño que no sea lapidario
como mi tranca en la boca de quién la anula?.
Siendo a la vez, año tras año, un gran insulto
que no me llega tal deseo pero sí como fortuna
imaginación no entrar en acción y sí en lo oculto
de mi ser para quedar en nada mi sexo en hambruna.
¿Bastan culo y cara?, ¿basta coño y polla?.
¿Un 69, tal vez?. El sexo en sí, no es pecado,
Dios lo sabe, yo lo sé... no, no se me va la olla:
para esta guerra infiel... parece que quedo eliminado.
Noviembre 2.025 NACHO REY