edgardo vilches

MISTERIOS

Una disquisición,

asomó un incierto

hallazgo en el cerebro.

 

Una voz,

bulle entre las calles

escudriñando señas

que buscan

reaprender la vida.

 

Son notas y cantos

que han aparecido

de pronto en mi piel

y sin explicaciones

me han vuelto

un esqueleto pensante.

 

Es semiótica

que subyace

en las miradas,

convirtiéndome en un adicto

a los misterios del alma.

 

Con esa convicción, 

aspiro sólo a respirar la tarde,

que se llevado mis anhelos

de paz...