En cada Navidad,
en cada velita encendida,
soñaba con alas de seda
en una cajita escondida.
Mariposas inquietas
aleteaban en mi mente;
un sueño de niña,
callado y persistente.
Fui creciendo entre libros,
trazando versos al azar,
e imaginando vuelos
buscando mi propio lugar.
Hasta que un día, sin prisa,
ese antiguo sueño de niña
se dejó por fin alcanzar,
volviéndose realidad.
Con cuidado y temblando de emoción,
la abrí como quien despierta el ayer;
allí, una delicada mariposa
en pleno vuelo pude ver.
No era solo música
lo que aquel cofre guardaba,
era mi propia infancia
que premiada revoloteaba.