Me he enamorado del mar
siendo ya un adolescente
jamás he sido consciente
de lo que puede inspirar.
El murmullo de las olas
al llegar al arenal
es música celestial,
cuando lo escuchas a solas.
Son sus aguas cristalinas,
clarividente reflejo,
donde imagino perplejo,
historias de almas marinas.
De sus cantos salen versos
embriagando la poesía
con delicada ambrosía
de los más sutiles besos.
Silente, junto a la orilla,
observo su inmensidad
ante mi incredulidad
me adentro en su maravilla.
Classman