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El Amor Fusión

El Amor Fusión

Publicado el 05/01/2026 por elpensadoruy

El individual como el universal..


🎧 Se recomienda escuchar el audio durante la lectura
(…. aunque el texto también puede ser solo leído, y sin más.

No es que yo sea más sensible, ni que la tenga a la experiencia, pero lo creo
real y posible al amor que, incapaz de describir por parte de la ciencia; ni por
ninguna otra tradición, antigua o actual y seria, poro humana y verdadera.
El del amor profundo, el que conecta las esencias de dos individuos que logran
una fusión sentimental, biológica y espiritual, y sin condescendencia.
Ese amor que hincha el pecho, que hace temer que el corazón se lo parta de
hecho, ese que pone a la piel en un estado tal en que es un efervescente clima
que enrojece las mejillas, y el que hasta el último rincón de uno se lo haga
temblar.
Ese amor, el que se expresa cuando arrobado en la mirada de uno de los
enamorados; uno que no enceguece, sino que por el contrario brilla, y por tanto
oscurece a las humanas falencias: que no es que no existan, pero que no
adquieren predominancia frente a su presencia.
Un amor que es también uno de los sentidos, los mismos unos tantos que exceden
al conteo de cinco: porque incluyen hasta el sexto, el consabido de la
comunicación allende cualquier humano mecanismo; y que es uno más, tal como lo
es también el séptimo, el que lo vuelve al entorno como uno en el quelo que se
siente en el tal numeral séptimo cielo.
Yo lo he visto y lo he sentido, pero de pedazos en el caso mío, y sin llegar a
acuñar todo lo que digo en un encuentro; de los muchos tantos que he tenido.
Pero he vivido a cada aspecto suyo, de los anteriores nombrados en separadas
partes: pero cada una de ellas siendo a la vez el arte que al conjunto
-imposible aún para mí- me lo ha hecho concebirlo posible, por la mi propia y
personal amatoria utopía.
Y no es que yo hable de estereotipos hartos conocidos, en el lenguaje y en la
cultura esculpidos -por quienes quizás lo hayan vivido, o como yo lo he vivido,
como les digo-; porque el arquetipo sí que existe y lo sabemos, aunque por el
hecho de serlo, y por el desalentador -el que asoma como- esfuerzo, el volverlo
proceso para luego ser al final camino y para siempre un destino nos desalienta
y nos atormenta.
Como conmigo ha sucedido: por intuirlo harto posible ¡pero que de por medio
figura el humano miedo! El miedo a fundirse en el otro y perdiéndose en uno
mismo; en ese otro que es un “yo ajeno” y que sin embargo ya no sólo que es un
hermano sino que además es parte del Uno Mismo, al que es de todos y de cada
uno: que lo integramos, y que a cuyo rumbo lo tomamos cuando nos permitimos el
acto mínimo de percibirlo posible -a través de la amor fusión.
Uno que no es el del uno más uno dos; ese que el corto óptimo concebido como tal
en el plano humano; sino que es el que es él el del “uno más uno tres”: siendo
el tres un nuevo “uno”, un uno más, el que fundido y creado por “los excesos de
sí mismo” que cada “uno” ha acumulado; un uno que crece ¡creciéndose en sí
mismo! y que a esto, a los dos les ha pasado, haciendo a todo lo de ambos un
algo que es mucho más grande: y que mediante la fusión se consuma el maravilloso
-pero ya en concreto- el Uno Mayor, el del motivo de este texto.
El del amor fusión, del que es meta humano posible, y que vive con un nuevo
sentido de “lo perfecto”: el cual concibe a que es por él, como todos vamos
rumbo a la Unificación del Uno del cual todos venimos y de donde Llegamos; en el
cual Aquí estamos, en el mismo ¡pero creciendo los individuos!
Por asumiéndola a una individualidad que no es más que, del tal desafío recién
expresado ¡su planteo nada más!: para que todos nos fundamos y para que así
vivamos el más profundo amor; el que algunos ya -unos cuantos, más tal vez más
de los que crees- ya lo intuimos, y lo aspiramos.
Por habiéndolo captado por y en los retazos de los amores rotos, en los que cada
uno aportó -del cuadro completo- un trazo: el del más bello cuadro concebible.El en cual, a través de un vivir sensible y de una apertura a aprender cuando
sea posible ¡comenzar a creerlo y a crearlo!
Por esos sentidos -que más de cinco- todos sublimes, a los que por vivirlos
descoordinados, por cruzárnoslos desparramados -y por perderlo al global en
cuanto a visible y capaz- ¡nos detiene: por creyéndolo imposible; cuando en
verdad a él mismo ya accedimos a través de lo perceptible que es en los amores
reales y posibles que nuestro estado del alma y espiritual y concreto ¡nos haya
permitido, nos lo permitió! Hasta donde nos fuera posible vivirlo y hacerlo
creíble