Con un vital reposo,
tengo al sentimiento muy bien adoctrinado,
de la vida está descansando...
A muy buen recaudo,
de un modo taciturno dentro de un estado,
así, tan lejos del mundo...
En la soledad aislado,
desatendiendo todo aquello acostumbrado,
sin el silbar del viento...
Y por fin, dormido,
dentro de mi cerebro en su jardín obscuro,
sin haber sabido cómo...