Te vi gotas de rocío
en la mirada esa tarde
la soledad sobre los hombros
te vi la sonrisa sin cerrojos
y la claridad de tus antojos.
Los labios preguntando
en pleno desarrollo
te vi la niñez en los ojos
intentando en la adultez
madurar tu tesoro.
Empuñando tus parpados de dudas
que comprimen el corazón
inhabitado…
la inmunidad de la razón
se ha descuidado
con pensamientos no inoculados.