Este esqueleto, cuando vivo, tuvo
Un par de cuencas llenas de colores,
Un tórax que fue nido a sus amores,
Y un par de piernas en que se sostuvo.
Aquí la boca, aquí el lugar do estuvo
Alojado el pequeño en mil dolores.
Aquí cenizas junto a los ardores
Del son que para siempre se detuvo.
Este cuerpo, que nunca quiso vida,
En esta estrecha y ancha sepultura,
Obtendrá su reposo eterno y manso.
Su carne blanda, débil y dolida,
Putrefacta estará, cuando en oscura
Senda encuentre el camino a su descanso.