Fabio de Cabrales

Reposo de un cuerpo (Soneto)

Este esqueleto, cuando vivo, tuvo

Un par de cuencas llenas de colores,

Un tórax que fue nido a sus amores,

Y un par de piernas en que se sostuvo.

 

Aquí la boca, aquí el lugar do estuvo

Alojado el pequeño en mil dolores.

Aquí cenizas junto a los ardores

Del son que para siempre se detuvo.

 

Este cuerpo, que nunca quiso vida,

En esta estrecha y ancha sepultura,

Obtendrá su reposo eterno y manso.

 

Su carne blanda, débil y dolida,

Putrefacta estará, cuando en oscura

Senda encuentre el camino a su descanso.